Además de estar construidas de piedra, las casas de Castrillo de Polvazares se caracterizan porque utilizan el barro rojo como material y porque todas ellas disponen de grandes portones en forma de arco al lado de la puerta de acceso a la casa. La función de estos portones era dejar paso a los carruajes hacia el patio interior que tenían las casas, que se utilizaba como cochera.
Un lugar emblemático para visitar en Castrillo de los Polvazares es el crucero de madera que se puede encontrar en la entrada del pueblo sobre un pedestal de pueblo. Esta cruz se caracteriza porque tiene colgada una pequeña capilla con un crucifijo en su interior. Esta estructura es muy típica en otras esculturas del pueblo y de los alrededores.
El Camino de Santiago pasa a tan solo 50 metros de este pequeño pueblo con encanto, por lo que es de lo más normal que algunos de los peregrinos se separen un poco del camino para visitar este hermoso pueblo o para pasar aquí la noche, a pesar de que no está incluido en la lista de pueblos del camino. La fiesta principal de Castrillo de los Polvazares es el día de la Magdalena, que es la patrona del municipio. Se trata de una fiesta que se celebra todos los años el 24 de Julio, totalmente religiosa en la que las mujeres del pueblo, vestidas con sus trajes tradicionales, sacan a la Virgen Magdalena en procesión seguidas de los sacerdotes del pueblo, el tamborilero y el resto de los habitantes del pueblo.
Otra festividad de Castrillo de los Polvazares son las jornadas napoleónicas, que se celebran cada dos años desde el año 2004. Esta fiesta tan moderna ha tenido una gran aceptación tanto por parte del pueblo como de las instituciones y consiste en unos actos donde una serie de habitantes del pueblo recrean la toma del municipio por las tropas francesas durante la época napoleónica y la posterior recuperación al día siguiente por las tropas españolas después de diversos combates en sus calles.
Por último, la gastronomía de Castrillo de los Polvazares es de gran calidad y muy variada, destacando por encima de todo el ampliamente conocido cocido maragato. Se trata de un guiso formado básicamente por sopa, repollo, patatas, garbanzos y carne de siete variedades distintas. Se caracteriza porque se sirve al revés del cocido normal, es decir, primero la carne de cocido, a continuación la verdura y finalmente el caldo del cocido.
Esta comida popular, junto con la arquitectura del pueblo y la conservación de los trajes tradicionales hace que visitar este municipio sea similar a hacer un viaje al pasado de los pueblos con encanto de España, una auténtica delicia para los visitantes.











